Los cultivos incomprendidos

Ciencias Experimentales

Carmen Capel Salinas
- Profesora de Genética de la Facultad de Ciencias Experimentales

02 de febrero 2024 - 00:00

Las plantas transgénicas son el resultado de la intervención humana a través de la ingeniería genética, una tecnología que ha revolucionado el campo de la agricultura y que permite a los científicos insertar genes de otros organismos en las plantas con el fin de mejorar sus características inherentes. El proceso de obtención de estos organismos genéticamente modificados (OGMs) no es aleatorio, sino que persigue objetivos específicos como mejorar la respuesta de las plantas a plagas, enfermedades y condiciones climáticas adversas. La mejora de la productividad y longevidad de los cultivos es esencial para satisfacer la demanda alimentaria de una población mundial en constante crecimiento, en un contexto en que el cambio climático plantea una amenaza creciente para la seguridad alimentaria.Desde su comercialización en 1996, los OGMs han sido objeto de intenso debate especialmente en Europa, donde la población mantiene aún una postura escéptica en comparación con otras regiones, fundamentalmente debido a los potenciales riesgos para la salud humana y el medio ambiente atribuibles a los OGMs. Sin embargo, cabe destacar que las plantas transgénicas están entre los productos más rigurosamente evaluados en la historia de la agricultura, ya que se someten a estrictas regulaciones y procesos de evaluación que garantizan su seguridad antes de ser aprobados para su cultivo y el consumo humano. Además, ninguno de estos probables efectos negativos ha sido respaldado por evidencias científicas sólidas. De hecho, organizaciones como la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) o la Organización Mundial de la Salud (OMS) han afirmado que los alimentos transgénicos son tan seguros como los convencionales.Los OGMs desempeñan un papel crucial en ámbitos como la medicina, donde se perciben de manera más favorable y enfrentan menos controversias legales y éticas. Extrañamente, la producción de fármacos como la insulina o anticuerpos monoclonales para combatir enfermedades son ampliamente aceptados, en contraposición con la producción de cultivos transgénicos.Se estima que para el año 2050 la producción agrícola deberá incrementarse en un 60% a fin de satisfacer la demanda alimentaria de una población creciente. Así pues, los cultivos transgénicos constituirán una pieza clave para la seguridad alimentaria global y la sostenibilidad agrícola.

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