Bajas emociones

Si no hay mata, no hay patata

A FINALES de 2022 se aprobó la Zona de Bajas Emisiones, ZBE, y ahora estamos aprobando la Ordenanza que la desarrolla. ¡Qué buenas noticias! Por fin nuestro Ayuntamiento entra en la razón de los tiempos y da pasos en favor de la sostenibilidad y la lucha contra el cambio climático. Si hace unos días proponían la realización de refugios climáticos, ahora nos sorprenden con reducir emisiones nocivas para la salud y el medio ambiente. ¡El equipo municipal esta que se sale! Aunque no estoy muy seguro de si por la izquierda o por la derecha. Y hasta aquí dura la ilusión, queridos, porque la realidad es que lo que se está haciendo es un paripé para cubrir el expediente, porque se ven obligados por la Ley y por el dinerito que se recibe de Europa para su puesta en marcha. No tiene ninguna explicación que, tras el estudio de las diferentes zonas de la ciudad, en lugar de empezar por un espacio central, el situado entre la Rambla y El Paseo, donde se obtienen los valores más altos de los diferentes indicadores contaminantes del aire, se opte por designar una zona periférica como La Almedina y La Chanca.Desde hace varios años muchas ciudades están implantando estas medidas tratando de hacerlas más amables para el uso de los ciudadanos, con menos coches, menos contaminación y menos ruido. Para conseguir ese objetivo comenzaron por un espacio central y de forma progresiva lo han ido extendiendo a zonas limítrofes. En todos los casos la experiencia ha supuesto un gran éxito, mejorando la calidad de vida, el uso y disfrute del espacio público y el auge del comercio interior, en definitiva: volviendo a recuperar la ciudad para sus ciudadanos. Aquí, sin embargo, lo más que veremos en los barrios propuestos serán unas nuevas señales de colorines y una limitación a la entrada de ciertos vehículos, pero no se me asusten, dentro de tres años. En cualquier caso, teniendo en cuenta lo enrevesado del trazado urbano y la casi nula circulación interior, salvo en Plaza Pavía, Avenida del Mar y algún otro punto, siendo generoso se notará muy poco la bajada de emisiones.Igual que fue un error en 2005 llevarse los Juegos Mediterráneos al Toyo, perdiendo una buena ocasión de transformar nuestra ciudad, la implantación de la ZBE en la forma en que se está planteando será otra ocasión pérdida de apuntarnos al tren de la modernidad, de estar en la vanguardia de los nuevos paradigmas urbanos, de soltar el lastre provinciano al que algunos políticos nos quieren avocar.¡Menos emisiones y más emociones!

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