Hagamos planes

Si no hay mata, no hay patata

El Ayuntamiento de Almería anunciaba hace unos días que iba a iniciar la revisión del Plan General de Ordenación Urbana partiendo de cero, con un diagnóstico actualizado de la situación ¡Por fin algo de cordura!Era el año 2005 cuando se inició la revisión PGOU. Vivíamos en una época de euforia constructiva, con la burbuja inmobiliaria en lo más alto, a lo que aquí añadíamos la celebración de los Juegos Mediterráneos. Todo esto distorsionó el diagnóstico y provocó un propuesta de crecimiento de la ciudad desorbitada, que engullía la Vega de Acá y La Cañada y amenazaba incluso el Aeropuerto. Afortunadamente no prosperó. La crisis del 2008 puso las cosas en su sitio, a pesar de lo cual, las posteriores revisiones que se fueron presentando partían del primer diagnóstico y, por tanto, de una falsa y ficticia realidad. Los diferentes concejales de Urbanismo no entendieron que, frente al crecimiento exponencial alentado anteriormente, se imponía una nueva realidad basada en la rehabilitación y la adaptación de los edificios a la descarbonización y la eficiencia energética.El nuevo Plan General tiene que contemplar la organización y ordenación de la ciudad para las próximas décadas y entre los diferentes aspectos que deben abordarse hay dos que considero fundamentales.La ciudad se desarrolló alrededor de la Alcazaba, a sur y levante en la zona llana de la vega y en fondos de saco en su aproximación a las estribaciones de la sierra. Esto ha creado unos barrios que, a pesar de su proximidad, están desconectados entre sí y que actualmente quedan encapsulados por la autovía de circunvalación. Es necesaria la integración de todos los barrios de la corona noroeste con el resto de la ciudad, con lo que conseguiremos mejorar las comunicaciones y evitar que se perpetúen zonas marginales.El cambio climático es una realidad indiscutible y sus consecuencias las estamos padeciendo: sequía y aumento de temperaturas. Tenemos que plantearnos el espacio urbano de un modo integral, como un gran organismo vegetal surcado por calles y plazas con arbolado, que enlacen y se articulen con grandes espacios verdes o parque periurbanos. Con este planteamiento global, ya experimentado en otras ciudades, que empezará a producir sus efectos a medio, largo plazo, conseguiremos una reducción de la temperatura ambiente, una mejor salubridad y unos impactos positivos para la convivencia. En definitiva: una ciudad más habitable.

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