Falsas polémicas interesadas
Si no hay mata, no hay patata
A primeros de año el Gobierno ha subido el SMI, salario mínimo interprofesional, a 1.134 € al mes cobrado en 14 pagas al año, lo que supone un sueldo anual de 15.876 €. En 2018, hace seis años, ese salario estaba en 735 €, por lo que con la última subida se ha incrementado desde entonces un 51% ¡Qué disparate! A los poderes económicos y a la patronal les ha faltado tiempo para afirmar que esto será una ruina para la economía del país.Los miembros de los consejos de administración de las grandes empresas ganan sueldos entre 150 y 300 mil euros mensuales, aparte de otras retribuciones; además, todos los años, se incrementan un 10% para no perder poder adquisitivo. Esto supone que, de media, cobran 175 veces más que el SMI. ¿Cómo se pueden permitir esas diferencias abismales y, sobre todo, como se pueden justificar? Hace unos días un tertuliano afirmaba en la radio, sin despeinarse, que no era bueno limitar los grandes sueldos, porque iba en contra de fomentar el talento. Pero parece que esa valoración del talento no se aplica a los miles de jóvenes bien formados, de médicos, ingenieros, arquitectos o físicos, que se ven obligados a irse al extranjero porque allí consiguen el sueldo digno que aquí no obtienen. ¡Cuánta hipocresía!Este tema de la brecha salarial, de la vergonzosa e injusta diferencia de sueldos, debería ser un asunto preocupante y permanente de la información en periódicos, radios y televisiones. Sin embargo, no por casualidad, sino de forma interesada para distraer la atención, se intenta crear polémica todos los días sobre el ‘problema catalán’ los indultos, el último modelito de la Princesa de Asturias, de la Formula 1 en Madrid o de quien será el finalista de Operación Triunfo. ¿Son estos los temas que realmente preocupan a la gente?Los ciudadanos de a pie, los trabajadores, lo que les preocupa es tener trabajo, cobrar un sueldo digno para llegar a final de mes, tener una pensión suficiente, una cobertura sanitaria, una educación de calidad y unos buenos servicios. Y la subida del SMI o la revalorización de las pensiones son pasos en la buena dirección para que la mayoría de las personas puedan satisfacer esas necesidades básicas, vivir con dignidad y contribuir al desarrollo de la sociedad. La asignatura pendiente sigue siendo la regulación salarial para que las diferencias entre el sueldo mínimo y los mejor retribuidos no sean tan descaradamente exageradas. Hace falta más justicia social y un poquito de empatía.
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