El atractivo de la representación

Opinión | Luces y Razones

El atractivo de la representación
El atractivo de la representación
Antonio Montero Alcaide

Almería, 03 de febrero 2024 - 17:08

La dramatización se presta tanto a representaciones tensas y conflictivamente apasionadas, a partir de obras literarias concebidas con ese objeto, como a propósitos jocosos -caracterizaciones y vestuario mediante-. En este último caso, prima captar la atención y, para ello, resulta atractivo jugar con los hábitos de la historia -de la realeza, como recoge la imagen- y los guiños de la ironía o del doble sentido. Bien evidente resulta lo antedicho con solo reparar en los personajes de esta representación llamativa y en quienes están cerca, más o menos vestidos para la ocasión y, si acaso, para los ordinarios protocolos de reunirse o estar presentes en algún acto que concita interés u oportunidad. Y aunque los acontecimientos o las celebraciones, sobre todo si son señaladas, ya animen con su objeto relevante, su momento propio, destacado en el calendario, e incluso con la difusión mediática que los anticipa o realza, siempre ayudan los recursos o las maneras que hacen más sugerente el reclamo. Otra cosa son los modos de conseguirlo y la creatividad que se pone en la representación, a fin de que el atractivo no resulte de una provocación desconsiderada, como suele ocurrir con los propósitos efectistas, sino de una inteligente recreación o de un humor ingenioso que acrecienten el interés.

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