El arte de la explosividad
LA PELOTA NO SE MANCHA
La instantaneidad de un rayo. La velocidad de un guepardo a la caza de su presa. La protección de un balón como si su vida dependiera de ella. La cotidianidad de una galopada en la banda izquierda de los Juegos Mediterráneos. Todo ello lo echaremos de menos. Nunca volverá a suceder. Con la marcha de Akieme se va una parte del ascenso de 2022 logrado en Butarque. El adiós de un emblema en la corta historia de la Unión Deportiva. Un lateral izquierdo de época, de los que marcan a una afición que va despidiendo a una generación de futbolistas que nos ha hecho eternamente felices. Desde Sadiq Umar a César de la Hoz, pasando por Samú Costa o Rodrigo Ely. La despedida del lateral refleja una nueva etapa. La de la vuelta a Segunda División. No será tarea sencilla reemplazar estos nombres que han dejado su huella en una pequeña parcela del estadio. La conexión con Robertone o la pareja formada en las bandas con Balliu. Su estreno goleador contra el Lugo o el tanto desde fuera del área frente al Real Valladolid. Sus jugadas acabando en línea de fondo. Sus arrancadas levantando a la grada de sus asientos. En tres temporadas y media, los recuerdos son incontables. Sin embargo, cuando algún crío conozca por primera vez la casa de la UD Almería, preguntará sorprendido por un ruido que se escuchará en el campo. Los allí presentes sonreirán, seguros de que la historia le gustará. El sonido de viento de Akieme seguirá resonando mucho tiempo, décadas incluso, por ese sector izquierdo del feudo almeriense. El ‘15’ de una generación. También de los que están por llegar. Porque, como el buen vino, los recuerdos irán endulzando el paladar del respetable. Sergio, siempre serás uno de los nuestros. Para toda una vida. El arte de la explosividad. El mejor lateral izquierdo de nuestra historia.
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